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Programación, arte y sonido: un fin de semana creando un videojuego desde cero

42 Madrid Fundación Telefónica fue una de las sedes de la pasada Global Game Jam, la jam de juegos más grande del planeta de entre todas las que se celebran en ubicaciones físicas. Como concepto, la dinámica se asemeja a la de un hackaton, pero centrado en el desarrollo de videojuegos. 48 horas, de viernes a domingo, en el que los estudiantes trabajaron por grupos en sus ideas en base a la temática común para todos los participantes de este año: “Repair”.

Si la primera edición de la Global Game Jam, en 2009, contó con 1600 participantes de 23 países, a la de este año se unieron más de 50000 personas en más de 119. En total, 934 sedes. Un rotundo éxito de participación y creatividad colectiva que comenzó el viernes por la tarde cuando se dio a conocer por vídeo a todas las sedes el tema sobre el que debían girar los juegos. Tras un breve período para confeccionar los grupos y poner en común las ideas, los equipos comenzaron a trabajar con el límite máximo de entrega de las cinco de la tarde del domingo. Como afirmó Álex, estudiante de 42 Madrid, la madrugada del sábado, “dormir en esta jam es para débiles”.

Eventos como este estimulan el trabajo y el aprendizaje colaborativo. Sin rastro de competitividad. Como extensión, durante esa misma semana tuvo lugar en la academia lo que llamamos 42 Game Dev Week. Siete conferencias en tres días que abordaron las tres disciplinas principales que hay que tener en cuenta para el desarrollo de un videojuego. Además, los ponentes fueron los propios estudiantes. Muchos de ellos son especialistas en la materia o autodidactas que aspiran a dedicarse profesionalmente al sector con la formación que están adquiriendo en 42 Madrid. Divididos en tres bloques, las conferencias fueron las siguientes:

Bloque de desarrollo

  • ¿Qué es una Game Jam?
  • Introducción al desarrollo de videojuegos con Unity.

Bloque de diseño artístico

  • Claves para que tu juego se vea bien: introducción a la dirección artística de los videojuegos y su potencial como ámbito creativo.
  • UX/UI para la creación de videojuegos coherentes e inmersivos.
  • Juegos de mesa y su potencial creativo.

Bloque de diseño sonoro

  • Los comienzos de la música en los videojuegos.
  • El paisaje sonoro en los videojuegos.

Los videojuegos no son un negocio emergente, sino una industria consolidada que factura más que otras opciones de ocio de masas como el cine. De hecho, su impacto en la sociedad contemporánea es tan importante que representan uno de los sectores con mejores previsiones de crecimiento en el mercado laboral español. “Actualmente, desarrollar videojuegos es más accesible que antes, hay herramientas que facilitan aprender las técnicas y la programación. Además, los temas son muy variados. Hay videojuegos de todo: de estrategia, pedagógicos o motivación, contenidos siempre diversos. Muchos de mis compañeros en 42 Madrid tenemos nuevas ideas y somos conscientes de que es un campo laboral emergente”, afirma Pablo, uno de los estudiantes promotores de la 42 Game Dev Week. Por otro lado, y refrendado en las actividades del campus, el desarrollo de videojuegos siempre ha sido una disciplina ligada al género masculino, pero en la última década se han ido incorporado mujeres que trabajan en diseño, programación y demás áreas.

Alrededor de 100 estudiantes participaron en el evento del fin de semana mientras la actividad ordinaria de la academia seguía su curso. Para prácticamente la mayoría de los participantes, era la primera experiencia desarrollando entornos interactivos, pero las conferencias de la semana les suministraron de las tecnologías que tenían a su disposición. “¡Ha sido muy motivador! Al principio no me iba a apuntar porque tenía el fin de semana algo ocupado, pero después de las charlas de la semana y la ilusión que se vivía en 42, me contagié de los compañeros. Me hubiese encantado haberle dedicado más tiempo, pero voto porque se haga de nuevo el año que viene”, dice Elena. Por su parte, Antonio comenta que “ha sido, literalmente, como estar en Disneylandia. He conocido a gente genial y me he divertido como un niño. Encima hice un juego con mis compañeros del que me siento bastante orgulloso. ¿Que más se puede pedir? ¿Pizza y tortilla? Pues también había”.

Este fin de semana ha sido un desafío intelectual, pero también una oportunidad para fomentar nuevas amistades, aumentar la confianza en las habilidades individuales y en el trabajo en equipo. Los estudiantes han podido explorar nuevas herramientas tecnológicas, probar nuevas funciones en el desarrollo y probar sus habilidades para hacer algo que les obligue a diseñar, desarrollar, crear y probar un nuevo juego en el lapso de 48 horas. Algunos continuarán su camino formativo y laboral por esta rama. Los que no, habrán adquirido, sin duda, una experiencia muy valiosa para su desarrollo personal.