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¿Es posible compaginar 42 Madrid con un trabajo?

Es una de las preguntas estrella que llegan al buzón de 42 Madrid y la respuesta es siempre la misma: depende únicamente de los propios estudiantes. La metodología de 42 se basa en que ellos mismos gestionen su tiempo, situándolos en el centro del aprendizaje. Cada persona elige cuándo estudiar y a qué ritmo. 

42 Madrid Estudiantes Campus

Organizar las tareas y establecer rutinas de trabajo para entregar proyectos a tiempo son parte del aprendizaje de 42 Madrid. Los perfiles de los estudiantes que compaginan un empleo con la formación en el campus son heterogéneos. Para todos ellos es exigente compaginar ambas ocupaciones, pero para nada es imposible. La experiencia previa de otros campus avisaba de que las primeras etapas eran más complejas, pero, una vez ajustadas las rutinas, la curva de aprendizaje es continua e incluso exponencial. Por su parte, la piscina es otra historia ya que es un período aun más exigente y requiere pasar muchas horas programando y trabajando con el resto de los candidatos de manera diaria e ininterrumpida. Es inviable avanzar en el itinerario formativo de esta última prueba de acceso si no se dedica tiempo y esfuerzo a trabajar entre pares.

Facu tiene 24 años y llegó a Valencia hace dos años desde Argentina. En su país de origen había estudiado tres años Ingeniería Mecánica hasta que decidió no continuar: “la carrera tenía pocos recursos y un fuerte componente teórico, sin apenas formación práctica. La creatividad brillaba por su ausencia, justo lo contrario a 42”, comenta. Con lo justo para poder empezar una nueva vida en otra ciudad, se mudó a Madrid tras superar la piscina. Sin alojamiento, ni conocidos ni un empleo que le permitiera sufragar sus gastos. Afortunadamente, a las dos semanas de empezar el curso, encontró un trabajo de 20 horas a la semana como camarero cerca de Distrito Telefónica, lo que le permite llevar la vida que necesita para mantener el ritmo en la academia. Entre semana le dedica una media de seis horas al día en horario partido, unas horas por la mañana y otras por la tarde. En el fin de semana, Facu es también productivo y le dedica algunas horas más. Sus prioridades son claras y está en Madrid para formarse, nada más. Un trabajo a tiempo parcial es lo que le permite hacerlo. “No me cierro a ninguna posibilidad en las profesiones digitales, pero me gustaría explorar la vía empresarial juntando una especialización como data scientist con la administración y las finanzas”, afirma.

Cristina es la responsable de infraestructuras de su empresa, donde empezó a trabajar hace cinco años. Está al cargo de la red, el parque de ordenadores, las incidencias con el SO, las aplicaciones o las redes entre las distintas sedes. “Como mínimo, paso allí allí 40 horas a la semana y mis compañeros son como mi familia, muy parecido a lo que encuentro en 42 Madrid. Empecé con unas prácticas de un curso del paro, y ya no salí de allí”, explica. Sin temor a equivocación, Cristina representa a la perfección la actitud y la perseverancia que demanda la metodología de 42. Entre semana acostumbra a acudir al campus unos cuatro días y una media de tres horas por jornada. A esto le suma otras seis o siete horas los sábados. Tanto esfuerzo que viene motivado por las expectativas de que sus competencias digitales evolucionen hasta posicionarle en una posición ventajosa en el mercado laboral. Al igual que Facu, está interesada en alguna especialidad vinculada a los datos, aunque también le llama la atención la programación web.

Con estudios en Ingeniera Industrial y un contrato en prácticas entró Raúl a trabajar en Fundación Telefónica en 2017. Desde hace más de un año es ya parte de la plantilla y trabaja en la gestión de datos en el departamento de Transformación Digital. Recuerda que “tuve la fortuna de que desde Fundación Telefónica me flexibilizaron los horarios para que pudiera realizar la piscina. De no haber sido así, hubiera sido imposible. Ahora, como estudiante, soy yo quien gestiona mi dedicación a los proyectos sin que afecte a mi rendimiento profesional”. Muchos perfiles como el de Raúl, con titulación oficial, buscan en 42 nuevas competencias y habilidades que no encuentran en la educación reglada, ya sea por la rigidez de los contenidos o del calendario. Además, ante la carencia de contenidos similares en su facultad, su curiosidad y motivación le llevaron a formarse también como data scientist, donde se familiarizó con el lenguaje de programación Python. Esta actitud de continuo aprendizaje durante su carrera profesional le llevó a intentar con éxito llegar a ser estudiante de 42 Madrid. “Tengo muy claro que quiero seguir compaginando ambas ocupaciones, pero es complicado ya que te hace tener la mente muy involucrada en dos cosas distintas a las que concedes gran importancia. En mi caso, voy a un ritmo lento pero fijo. Eso sí, habitualmente vengo a 42 Madrid los fines de semana”, añade.

En definitiva, ¿es posible compaginar un trabajo con la formación en 42 Madrid? Cristina lo resume a la perfección y se atreve a compartir sus consejos: “durante la piscina planea tus vacaciones, esto es muy importante. En mi caso, destiné las vacaciones de un año. Por otro lado, acepta que vas a tener que pedir horas cada cierto tiempo para asistir a algún evento que no vas a querer perderte. Y sólo si tienes muchas ganas e interés, lo conseguirás. Aún hoy, hay días en que me levanto a las 5.30 de la mañana y me pregunto si esto vale la pena o si estaré loca y ya está, pero hay que intentarlo ya que se trata de mi futuro profesional. Como todas las personas, tengo algunos días malos, y cuando llego al campus de 42 Madrid, todos los males se pasan. Eso es realmente lo que quiero conseguir, que mi futuro profesional sea así toda la vida”.

Por Eduardo Santana