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Consejos de estudiantes para no dejar de nadar en una piscina de 42 Madrid

En menos de una semana comienza la primera piscina del año en 42 Madrid Fundación Telefónica y los mensajes que nos llegan de los próximos piscineros respiran la misma incertidumbre que percibimos antes de celebrar la primera de nuestra historia el pasado septiembre. Lanzarse de lleno a la programación durante 26 días ininterrumpidos, con desconocidos y con una metodología tan innovadora es para valientes. Tanto si eres una de las personas afortunadas con plaza para la próxima piscina como si te estás planteando participar en una, los consejos de David, Sandra y Roberto te serán muy útiles.

David es madrileño, pero lleva cinco años viviendo en la isla de Fuerteventura ejerciendo su profesión, la Medicina. Consciente de que la estadística en su sector está evolucionando hacia el Big Data, decidió lanzarse a la piscina del pasado mes de octubre en 42 Madrid y, así, comenzar a formarse en la materia. Su objetivo: ofrecer un perfil profesional que aúne ambas disciplinas. En la actualidad, vive a caballo entre Canarias y Madrid. Sandra y Roberto tampoco tenían formación ni experiencia en programación antes de 42 Madrid, pero ahora son estudiantes que evolucionan por el cursus de la academia a su propio ritmo. Todavía no saben por qué rama discurrirá su camino, pero son conscientes de que muchas de las profesiones del presente y del futuro estarán vinculadas a la ciberseguridad, la Inteligencia Artificial o el Blockchain. Les hemos preguntado sobre cuatro pilares básicos a tener en cuenta antes de afrontar una piscina y entre ellos parece haber consenso.

Descanso

D: El consejo número uno que podemos dar, y estamos todos de acuerdo, es que hay que dormir bien para aprovechar las horas en las que estás despierto.

S: Es muy importante fijarse un horario y tener una estructura de tu vida para esas cuatro semanas. Cómo afrontar esta experiencia te ayuda a permanecer concentrada en el tiempo que has planificado estar en el campus. Si cada día vienes a una hora distinta y sin horarios preestablecidos puede que tu productividad se vea resentida. En mi caso, salía a las seis de la mañana de mi casa y volvía sobre las seis de la tarde. Obviamente, es importante tener en cuenta el rendimiento real y estirar o acortar las horas diarias dependiendo de él.

R: Si soy sincero, lo de fijarse un horario era una intención que no acabé cumpliendo. Terminé sintiendo que me pasaba las 24 horas en el campus. Yo, encantado.

Alimentación

D: No es que quiera ejercer mi profesión con estas palabras, pero es muy importante comer bien y de forma equilibrada durante los 26 días que dura la piscina. Caer enfermo o estar bajo de energías en algún momento sería un contratiempo que se suma a los retos que la piscina ya ofrece por sí misma.

R: Estoy de acuerdo y añadiría que no hay que saltarse las tres comidas diarias. En mi caso, salía desayunado de casa, pero almorzaba y cenaba en el campus y todo me lo traía preparado de casa. Tener una rutina en este sentido es esencial.

S: Yo creo que incluso fui más allá y organicé mi plan de comidas para casi toda la piscina. Me preparé muchísimos platos antes de empezar que luego congelé e iba sacando. En el fondo, era un elemento menos del que me tenía que preocupar cuando empezara a trabajar. Si cocinaba lentejas, lo hacía como para seis personas. Siempre traía mi propia comida excepto los jueves, que era el día en el que algunos compañeros implantamos los “juernes de pizza”. Era una manera de hacer algo en común entre unos cuantos y practicar la desconexión digital. Ahora, como estudiantes, es una tradición que seguimos respetando.

Programación

R: Mi consejo es darse tiempo a uno mismo. Los primeros días pueden ser muy frustrantes porque la programación puede parecer muy abstracta de primeras y cuesta asentar los conocimientos. Fracasas una y otra vez en algo que te parece imposible, pero, en un momento concreto, y sin avisar, todo cambia y cualquier piscinero que no tenía ni idea de programación experimenta una sensación muy gratificante al ver los progresos.

D: No hay que frustrarse. Hay muchos que están en el mismo nivel, que es el cero. En poco tiempo acabas siendo profesor de algunos ya que el trabajo colaborativo es esencial en esta fase. Hay conocimientos que aprendes más rápidos que otros y la piscina trata de compartirlos y, así, avanzar todos juntos. Aprovechar las sinergias del aprendizaje entre compañeros es una decisión inteligente.

R: Al final, la clave en la piscina es echar horas.

D: Sí, y no abandonar.

S: Yo tampoco sabía absolutamente nada de programación antes de comenzar la piscina, aunque no voy a negar que estuve investigando unas semanas antes un poco en internet. Lo cierto es que al final no utilizas casi nada de lo que puedes encontrar online porque no sabes con lo que te vas a encontrar en 42, pero, por lo menos, te ayuda a familiarizarte con algunos conceptos.

D: Algo ayuda, sí, pero la piscina es algo que no te esperas ni olvidarás en la vida.

S: Totalmente. El mejor consejo es ese, que no hay que frustrarse. La calma puede ser tu mejor aliada. Hay que confiar y darse una oportunidad, pensar que a lo mejor no ha sido el día, pero seguro que un día ruinoso sirve como aprendizaje para la jornada siguiente. Hay que seguir nadando hasta el final.

Metodología 

D: 42 es único y no se puede comparar con nada. Hay que invertir tiempo en interactuar con la gente. Conocer a la mayor cantidad de gente posible te permitirá tener más opciones para cuando llegue el momento en el que necesites asistencia.

R: Mi consejo es que empiecen la piscina con la mentalidad más abierta posible a la metodología. Empezar a la defensiva no les ayudará e iría en su propio perjuicio. Y no cerrarse a un solo grupo.

D: Hacer una piña lo más grande posible, no solo con tus colegas más cercanos.

R: ¡Y cambiar de horarios! No venir siempre a la misma hora.

R: ¡Pero si nosotros estábamos todo el día aquí!

S: Tengo una amiga que ya trabaja como programadora y que es la que me quita mis miedos. Los compañeros que tienen formación relacionada o experiencia en este mundo avanzan muy rápido, pero pronto te das cuenta que no tienes que compararte con nadie y que hay otros mucho en tu misma situación. Aunque en la piscina no puedes bajar el ritmo, tienes que ser consciente de tu propia curva de aprendizaje.

D: Entiendo que, de primeras, puedas plantearte interrogantes acerca de la metodología, pero me imagino que sucede con casi todo lo que es nuevo y propone evolucionar desde modelos anteriores. Yo lo que aconsejo es que confíen porque funciona. Cuando sean estudiantes de 42 Madrid y hagan la vista atrás, lo comprenderán mejor.

S: Cuando terminé la piscina, me fui convencida a casa de que no iba a ser escogida, pero, al mismo tiempo, contentísima de todo lo que había aprendido. Recuerdo con mucha emoción el primer fin de semana: fue el momento clave en el que fui consciente de mi evolución.